El papel de la estabilidad salarial en el talento humano

En los últimos años, factores como la flexibilidad, el crecimiento profesional y las prestaciones se han ubicado entre los principales elementos que el talento humano valora en los empleos. Y aunque el salario nunca ha dejado de ser prioritario, en 2026 se perfila para ser nuevamente lo más importante para las personas.

La estabilidad salarial se posiciona como el principal factor de bienestar laboral en 2026. Este análisis aborda su impacto en la salud mental, la productividad y el papel del salario emocional frente a las condiciones económicas.

De acuerdo con el estudio Tendencias de Recursos Humanos 2026 de OCC, el 55 % de las y los colaboradores identificó la estabilidad económica y salarial como factor principal para alcanzar el bienestar laboral.

No se trata únicamente de incrementos salariales, sino de contar con ingresos que permitan cubrir gastos en un contexto de alta inflación.

En las encuestas, las personas indicaron que la principal demanda que realizarían a su empleador actual es la mejora de salarios y prestaciones competitivas, seguido del desarrollo profesional y capacitación continua, y el equilibrio entre vida y trabajo.

Los grupos de edad que más priorizan los salarios son los de 31 a 40 años y 41 a 50 años, seguidos de los de 18 a 25 y 26 a 30 años.

Además, el estudio indica que la claridad salarial y la transparencia son aspectos clave para atraer talento. 

El 71 % de las personas señala la claridad en la oferta salarial y los beneficios desde el inicio como el principal factor para postularse o aceptar una oferta. En segundo lugar se ubican los procesos de reclutamiento claros y rápidos con el 51 % y la comunicación transparente en tercer lugar con el 50 %.

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Relación entre salario y salud

Yunue Cárdenas, CEO de Menthalising, explica que esta tendencia no implica que el bienestar emocional sea relegado de las prioridades de las personas, sino que la seguridad material es la base para alcanzarlo.

La estabilidad económica influye en la salud física y mental, así como en la productividad. La falta de ingresos suficientes genera incertidumbre, afectando el desempeño y los resultados, lo que a su vez impacta a las empresas.

La especialista señala que sin certeza sobre la forma de cubrir necesidades básicas, no es posible pensar en bienestar.

Datos de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gastos de los Hogares (ENIGH) del Inegi muestran que en 2024 un tercio de los hogares enfrentó dificultades para cubrir necesidades alimentarias por falta de recursos, lo que representó a 12.8 millones de personas.

En México, el salario mínimo ha aumentado desde 2018, recuperando 154 % de su poder adquisitivo. No obstante, este efecto se concentra en quienes perciben ese ingreso y cuentan con empleo formal, mientras que otros salarios presentan estancamiento.

Salario emocional frente a estabilidad económica

La estabilidad salarial se posiciona como el principal factor de bienestar laboral en 2026. Este análisis aborda su impacto en la salud mental, la productividad y el papel del salario emocional frente a las condiciones económicas.

Las iniciativas de salario emocional no sustituyen las condiciones económicas. Su efectividad depende de una base salarial estable.

Cárdenas señala que las estrategias enfocadas en cultura organizacional no reemplazan la necesidad de ingresos suficientes para proteger la salud mental.

Esta idea se complementa con los datos del estudio de OCC, ya que las áreas de recursos humanos señalaron en las encuestas que las iniciativas que consideran más importantes para lograr el bienestar están el desarrollo profesional y crecimiento, seguido de beneficios y prestaciones, y en tercer lugar la estabilidad económica y salarial.

Esto muestra que hay perspectivas diferentes entre Recursos Humanos y los trabajadores que deben alinearse, pues mientras las personas ubican los ingresos en primer lugar, las áreas los ubican en tercer lugar.

La preocupación constante por el dinero también afecta la capacidad de toma de decisiones, ya que la atención se concentra en cubrir gastos básicos como vivienda, educación y alimentación. Esto puede traducirse en distracción, errores o accidentes laborales.

También se presenta el “presentismo financiero”, cuando el trabajador se encuentra físicamente en su lugar de trabajo, pero su atención está enfocada en resolver problemas económicos o buscar ingresos adicionales.

Esta situación puede manifestarse en problemas de salud como presión arterial elevada, trastornos del sueño, enfermedades cardiovasculares y dificultades cognitivas.

La estabilidad salarial y económica sigue siendo el pilar fundamental para las personas. Los beneficios no monetarios pueden complementar la experiencia de trabajo, pero su efecto depende de condiciones materiales que permitan cubrir necesidades básicas. 

En este contexto, el ingreso se posiciona como un factor central para la salud, la productividad y el equilibrio en la vida del talento.

Con información de El Economista

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