Senado ajusta la legislación secundaria para reducción de la jornada laboral
El Senado aprobó la reforma a la Ley Federal del Trabajo (LFT) para aplicar la semana laboral de 40 horas en el país. Este trámite legislativo, que incluye un esquema de reducción gradual, se encuentra ahora a la espera de la validación por parte de la Cámara de Diputados.
Durante el análisis en comisiones, se realizaron modificaciones que se centraron en el registro electrónico del tiempo de trabajo, la flexibilidad en la distribución de horarios y la garantía de dos días de descanso semanales.
El proyecto establece que la reforma entrará en vigor el 1 de mayo de este año, con un periodo de transición para iniciar la reducción paulatina de dos horas anuales, iniciando con un límite de 46 horas semanales a partir del 1 de enero de 2027.
Control de asistencia y sanciones
Un aspecto fundamental de esta reforma es la incorporación obligatoria de un registro electrónico de la jornada laboral. La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) será la entidad encargada de definir las reglas y excepciones de este sistema.
A diferencia de la propuesta original, los senadores determinaron que este registro sirva como prueba en controversias legales, siempre que su uso sea acordado entre empleados y empleadores.
También se incluyeron multas por incumplimiento de esta disposición que van de 250 a 5,000 veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA), que equivalen a entre 29,327 y 586,550 pesos en 2026.
Tiempo extraordinario, definiciones legales y días de descanso
El dictamen mantiene los límites y porcentajes de pago para el tiempo extraordinario, pero estipula un incremento progresivo en el número de horas permitidas bajo el siguiente esquema:
2026: 9 horas
2027: 9 horas
2028: 10 horas
2029: 11 horas
2030: 12 horas
Respecto a la duración diaria, se mantuvo la redacción actual de 8 horas para la jornada diurna. Este ajuste técnico es fundamental, ya que permite que las 40 horas semanales se distribuyan en un máximo de cinco días, asegurando el derecho a dos días de descanso.
No obstante, se permite que empleadores y trabajadores acuerden distribuciones distintas para atender necesidades de jornadas especiales.
La transición hacia una jornada laboral reducida representa un cambio estructural en la cultura organizacional de México.
El éxito de esta transición dependerá del equilibrio entre la adaptabilidad de las empresas y el respeto a los derechos alcanzados, marcando un precedente en la búsqueda de una vida laboral más equilibrada y productiva.
Con información de El Economista

