Capacitación y prevención de la violencia en el trabajo
En los últimos años, la capacitación laboral en México ha evolucionado. Ya no se trata únicamente de desarrollar habilidades técnicas o mejorar la productividad, sino de construir entornos de trabajo más seguros, dignos y respetuosos. En este contexto, ha surgido una discusión relevante: la posibilidad de que, a partir de 2026, las empresas deban capacitar a sus colaboradores en la prevención de la violencia contra las mujeres.
Actualmente, la Ley Federal del Trabajo (LFT) establece que las empresas deben capacitar a su equipo para fortalecer competencias, facilitar su desarrollo profesional y mejorar el desempeño dentro de la organización. Este enfoque ha estado ligado a la productividad, la eficiencia y el crecimiento económico.
Sin embargo, el entorno laboral también es un espacio social donde se reproducen conductas, creencias y prácticas que pueden derivar en discriminación o violencia. Por ello, se ha planteado la necesidad de ampliar el alcance de la capacitación, incorporando contenidos que promuevan el respeto, la igualdad y la prevención de la violencia, particularmente contra las mujeres.
En ese sentido, el Senado aprobó un dictamen que propone incorporar en la capacitación laboral establecida en la LFT, contenidos orientados a prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres.
¿Por qué se habla de violencia contra las mujeres en el trabajo?
Las cifras muestran que la violencia de género sigue siendo un problema estructural en México y que el ámbito laboral no está exento. Muchas de estas conductas no siempre se manifiestan de forma explícita: a menudo aparecen como microagresiones, comentarios ofensivos normalizados, interrupciones constantes, cuestionamientos injustificados o falta de reconocimiento al trabajo realizado.
Estas situaciones impactan directamente en el bienestar de las personas trabajadoras, deterioran el clima organizacional y limitan las oportunidades de desarrollo profesional. Además, pueden escalar hacia formas más graves de violencia, como el acoso u hostigamiento, generando riesgos legales, reputacionales y humanos para las empresas.
La discusión actual busca atender estas problemáticas desde la prevención, apostando por la capacitación como una herramienta para sensibilizar, informar y generar cambios reales en los espacios de trabajo.
Beneficios para trabajadores y empresas
Más allá de una posible obligación legal, capacitar en la prevención de la violencia contra las mujeres representa una oportunidad para las organizaciones. Un entorno laboral libre de violencia favorece la confianza, la colaboración y la retención del talento, al tiempo que fortalece el compromiso de los equipos.
La capacitación permite identificar conductas de riesgo, promover relaciones laborales basadas en el respeto y sentar las bases para la creación de protocolos claros de actuación. También contribuye a que líderes y colaboradores comprendan su papel en la construcción de espacios seguros y sepan cómo actuar ante situaciones de violencia o discriminación.
Prepararse en temas como este no solo ayuda a cumplir con posibles cambios normativos, sino que refleja una gestión responsable del capital humano. Capacitar, establecer protocolos y promover una cultura de prevención es un paso fundamental para construir entornos laborales más justos, seguros y sostenibles.
Fuente: El Economista

